miércoles, 5 de marzo de 2014

Prejuicios parroquiales hacia la literatura femenina




 Por: Fadir Delgado Acosta 

Normalmente el machismo en la literatura se relaciona con las miradas injustas que han recibido las obras de mujeres o con el hecho de que muchas de esas obras terminan siendo desdibujadas o condenadas a existir como referentes menores en el escenario de la escritura y hasta en el propio acto de la lectura. Inalu Ocoa, un amigo escritor, me confesó que todos sus autores de cabecera son hombres y que cuando se encuentra un libro de alguna mujer siempre lo abre con algún recelo. Hizo esta revelación con cierto aire de vergüenza, y no era para menos. 
Esa realidad ha sido tema de discusión en espacios académicos y culturales, en donde también se ha debatido sobre el afán de rotular la literatura en femenina o masculina. Pero no puede haber una escritura de mujeres, porque como bien lo dijo Hortensia Moreno: “ni ellas mismas son idénticas, por ello cada una y cada uno tiene diferentes formas de explicar su realidad (…) Hay marcas, pero no provienen de la genitalidad, ni de la testosterona, sino de la experiencia”.
De igual forma existe una cierta costumbre en adjudicarles a las escritoras temas y tratamientos iguales.
–No escribo poesía erótica –me decía Lilian Pallares, una escritora radicada en Madrid, que manifestaba estar cansada de que los hombres de las letras la tuvieran en cuenta para lecturas y antologías cada vez que abordaban dicho tema, y que hicieran todo lo contrario cuando se trataba de eventos literarios con otras líneas temáticas.
–¿Cómo que no tienes poesía erótica, si tú eres muy sensual? –le refutaban aquellas personas. Guardando las diferencias, ese prejuicio trae de regreso las épocas pretéritas cuando las únicas obras permitidas al sexo femenino eran las de misericordia y caridad.
Toda esta lógica se traslada muchas veces a los mismos libros narrativos, cuando nos encontramos a un personaje femenino descrito con una especie de flacidez reflexiva, y al masculino como su guía intelectual.
Pero existe otra orilla en donde el machismo también muestra sus dientes, y de la cual poco o nada se habla en producciones escritas o en escenarios literarios. La otra orilla es la presencia de la mujer escritora en el mundo de las letras, no desde su obra, sino como sujeto social que opina, que debate, la mujer como sujeto crítico y reflexivo.
Independiente de su género, un ser humano que experimente en cualquier territorio creativo posee una forma particular de desarropar el mundo, pero ese derecho parece costarle más a la mujer que al hombre.
Señalamientos cotidianos hacia el sexo femenino que abundan en la calle o en cualquier círculo tradicional invaden también el mundo literario; señalamientos que recuerdan los chismorreos de cualquier esquina de la urbe. Es común ver que dos o más escritores se reúnan para conversar, y nadie duda que lo hagan para debatir sobre literatura, del espíritu del mundo, de sus contradicciones y aciertos.
En cambio, para la mujer el escenario es diferente; el mismo que sufre en los contextos tradicionales. Si la mujer se reúne con otro escritor en la misma dinámica de los hombres antes mencionada, la lectura es otra. No hablan de literatura, no reflexionan sobre lo ideal y lo real del mundo: tienen una aventura amorosa. En algunos casos al contertulio no le inquieta negarlo y de ese modo alimenta el prejuicio. Eso hace suponer que con una mujer no se puede tener el mismo nivel de conversación, que con ella más bien se pasa a otro nivel prosaico y falto de imaginación.
Este triste escenario termina confirmando que hoy continúa la exclusión y el histórico señalamiento moral hacia el sexo femenino. Y lo más abrumador: el ejercicio de la escritura no logra exterminar esos prejuicios parroquianos de los hombres literatos. Por eso es común que en alguna de sus reuniones no falte la especulación sobre la vida amorosa e íntima de una escritora.
Se dirá que este es un lugar común en cualquier grupo social, y es cierto; pero resulta decepcionante cuando sucede en un medio que supuestamente debería estar revestido por la piel del arte y su visión abierta; consciente de los matices y de los infinitos tejidos de la vida. Pero esa condición humana del arte parece no existir al interior del mundo de las letras, lo cual va anulando la idea de esperar que el tiempo se libere de algunas de sus tantas ruinas.
No es extraño escuchar que cuando una autora ofrece una lectura pública, algún escritor que no ha salido de esa aldea malsana y reducida pregunte por sus atractivos físicos, e ignore el trabajo literario y la búsqueda creativa que ella pueda tener. Lo mismo sucede cuando un escritor reseña, prologa o manifiesta públicamente una apreciación sobre la obra de una mujer, de súbito otros comienzan a tejer especulaciones y sueltan expresiones irresponsables sobre la “verdadera relación” entre ella y la persona que realiza dicha reflexión. Como si la obra de una mujer no mereciera ningún juicio de valor.
Esa mirada sexista se refleja también en ciertas biografías de las escritoras. Para hablar de sus obras, jamás falta el comentario de quién fue su amante, su marido o qué hombre le dio el espaldarazo. En algunas informaciones biográficas se dice que Lou Andreas-Salomé enamoró a Rilke y a Nietzsche, o de manera frecuente las primeras líneas que se encuentran de Silvina Ocampo dan relación de su esposo Adolfo Bioy Casares.
Cuando hablo de Silvina no falta quien exprese: “Ah, ¿esa fue la amiga de Borges?”. Y es cierto que lo fue, pero también su nombre significa un referente importante en la literatura latinoamericana por esa sutileza de escritura que hace de lo cotidiano un hecho fantástico y con la cual nombra lo cruel y lo feroz.
Silvina le escribió un texto a Borges que en muchos lugares de la web lo presentan como el que “la mujer de Bioy Casares” hizo en homenaje al escritor argentino. Es como si Ocampo no fuera lo suficientemente soberana para que solo con su nombre logre sellar sus propias líneas. Y eso termina siendo una especie de evocación trasnochada de los tiempos en que las mujeres debían hacer firmar sus obras con seudónimos masculinos. Aunque cada uno de estos datos biográficos pudieran ser verdaderos, no deberían ocupar las primeras referencias de una autora. Aparte de que la información personal de un escritor no debería ser un valor supremo.
Repetir la lógica plana del mundo aleja a la escritura de sus posibilidades de deformar, reinventar y desobedecer a la realidad. La escritura no es un cuerpo inmóvil en una hoja en blanco; es una manera de vivir el mundo, de liberarlo de sus nudos, pero si el escritor no ha sido capaz de liberarse de los suyos, mucho menos lo hará su obra.

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Fadir Delgado Acosta Poeta Barranquillera, gestora cultural de la Fundación Artística Casa de Hierro en Barranquilla, desde la cual lidera proyectos culturales en el espacio público y en centros de reclusión. Autora deLa Casa de Hierro y El último gesto del pez. Sus textos han sido publicados en diferentes revistas literarias nacionales e internacionales. Invitada a encuentros culturales en París, Caracas, Quito, Canadá, Barquisimeto, La Habana y, recientemente, al Festival Internacional de Poesía de Lima.Ganadora de una Residencia Artística en Montreal por parte del Ministerio de Cultura de Colombia y el Consejo de Artes y Letras de Quebec, en el área de literatura. Ganadora de una convocatoria internacional de la Oficina de la Juventud de Québec para participar en un intercambio literario en esta Provincia. Fue reconocida como Joven Sobresaliente en el Campo de las Artes en Barranquilla y ocupó el primer lugar en poesía en la 6 Bienal de Noveles Escritores Costeños de Barranquilla.


viernes, 22 de noviembre de 2013

VII FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA EN PARÍS (MUESTRA POÉTICA)




Nota y selección por Alejandro Cortés González.







Con el apoyo de Ministerio de Cultura de Colombia
 (Beca de Circulación Internacional para creadores del Área de Literatura) 
y Asociación de poetas de París.



Al comienzo fue la música. Quien desconoce un idioma es más propenso a captar su musicalidad porque el oído no se pierde en la búsqueda de significados. La primera lectura en el Palacio de la Alcaldía del Distrito del Observatorio fue canto francés, árabe, kurdo, serbio, inglés, sueco, persa; latinos y andaluces debimos ser canción hispana. Los días siguientes improvisamos idiomas para conversar. Leímos y escuchamos traducciones. Escamoteamos de cada lengua una palabra para volverla seña, diálogo y cofradía. Los tonos; el lenguaje; la tesitura del silencio de cada poema como un sello seco, invisible, henchido por el volumen de lo que no se nombra. He aquí una muestra de esas voces que del 15 al 19 de octubre de 2013, poblaron París de mundo.







HUSSEIN HABASCH (KURDISTÁN)

Nació en 1970, en la región de Kurdistán que políticamente hace parte de Siria. A mediados de los noventa emigró a Bonn, donde hoy reside. Ha publicado con editoriales de Jordania, El Cairo, Madrid y Damasco. Sus poemas se han traducido al inglés, alemán, castellano y  persa. Escribe en árabe (su lengua impuesta) y en Kurdo (su lengua natal); el exilio en Alemania le ha dado libertad para recuperarla.




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Beethoven y los kurdos


Le veo triste
cuando le observo,
es Beethoven.

Los kurdos,
con sus pasos firmes
circulan en el centro de la ciudad
pero no curan la nostalgia.

Beethoven llora.

Observo el Rin
dividir la ciudad en dos bocados,
lo veo triste.
-¿Acaso llora el Éufrates
mientras está triste?





Fuente


La madre amamanta a su niño
sus senos son la fuente.
La mujer otorga su amor sin nada a cambio
su corazón es la fuente.
El pájaro vuela en el horizonte
sus alas son la fuente.
La pluma baila sobre el papel
su tinta es la fuente.
“La cabeza del poeta se desploma
en medio de la plaza,
es la fuente.”




Desilusión



No tengo patria para dibujar sobre sus paredes
con una tiza de la infancia: ¡Que Viva¡
No tengo patria que haya que aguantar cada mañana
tomando mi taza de café,
mientras me pule el sol.
No tengo patria, que me otorgue su pulmón
y yo lo otorgue el mío
ser su ruido y mía sea la voz
seré el travieso, el malévolo, el rebelde y el arduo
y seré el sabio, el intuitivo, el piadoso y el gran corazón.
No tengo patria para escribir
sobre el cobre de una de sus casas:
bienvenidos amigos,
esta es la casa de Hussein Habasch.
No tengo patria donde me emborrache en sus tabernas
hasta el último aliento de la noche,
vagabundeando en sus caminos,
y donde mi corazón sea su terreno,
me abrigue y la abrigue
la escuche y me escuche
como buenos amigos.
Pero no tengo patria…






FRANCOIS SZABO (FRANCIA)

Reside en Montpellier. Autor de más de ocho libros de poesía. Algunos de sus poemas han sido traducidos al ruso, español e italiano.

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¿Qué pasa con vosotros, hijos?
¿La luna llena os espanta?
Yo cuando tengo miedo, finjo.


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Visión lejana
Cuando te acercas
No ves nada


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Una flor
En capullo
Es un sueño suspendido





BATOUL AZIZPOUR (IRÁN)


Poeta, crítica, investigadora literaria y ensayista. En 1986 se exilió en Francia, a causa de problemas sufridos con la Asociación de Escritores Iraníes a la que pertenece. En París defendió una tesis doctoral sobre la Persia del siglo XVI.




Una azotea iluminada por el sol


Vacío un bolsillo de ensueños
Tal vez para engañar a una filosofía
Por un templo en el centro del universo
El Dios está tejiendo las palabras para su diseño
Y mil dedos
tamizan a través de mil palabras
Pero en cada estación no llega el juicio
Cuando la tierra tiembla sobre sus pies
El sol paseando en la azotea
No inspirará mis rimas...





SVANTE SVAHNSTRÖM (SUECIA)

Vive en París desde 1978, se nacionalizó francés y escribe en ambos idiomas. Ha publicado Languier en 2003, Hocus Corpus en 2009 y está preparando un libro en sueco. En 2004 ganó el concurso de poesía «A vos plumes» en la ciudad de París.




Mar Báltico

Con el frío el mar
vuelve a ser virgen
Sus frutos son de nuevo
inexpugnables

pero contra los estraves de acero
su inocencia se pierde
fatalmente

Una y otra vez
el himen de invierno se resquebraja
en canales por humanos
y pronto se disuelve la membrana
entre costas resignadas

La marea estival frisa su regazo
y en su intimidad
hurgan las redes de los marinos

El mar se brinda
a los pueblos

(Nueve naciones rodean el Mar Báltico)






MENDOZA MALDITA (ESPAÑA)

Mendoza Maldita Poesía, álter ego de Antonio Mendoza. Poeta sevillano que reside en París. Sus títulos más representativos son Descalzo sobre caminos oscuros, Cartilla de Pobre, Siempre Mariposas Negras, Vietnam mon amour.




///

Siempre mariposas negras.
La jaula de los grillos,
interconectadas las antenas de la periferia
al margen de tus venas.
Los ojos vueltos hacia atrás,
masticando sombras.

Mariposas negras sin destino ni pan
espantadas de la alargada raya de tu rímel.
Haces la calle de vuelta a casa
para meter el corazón en hielo

Esa chica de la barra del bar marcando su frontera con las uñas,
la teleoperadora que hace gárgaras pa’desinfectarse la boca,
la cajera del súper del barrio que hace números para cuadrar su vida;
tu puta madre alimentándote para que le saques los ojos.

Qué silencio
tan tramposo
después de darte una ducha
y que la piel vaya escurriéndose por el desagüe.

Mariposas negras en tu cama.
Siempre mariposas negras
a borbotones desde tu cabeza

aplastadas al vuelo




///


Alicia se cansó de las maravillas
y ahora se ha instalado
en el hueco de tu espejo,
donde te escurres
cuando llueve de ti.
Ha perdido peso
de tanto desproporcionar su alma
en los habitáculos de las realidades
que le tocan:
ama de casa
niñera
castrada esposa
desempleada con empleo
-con oficio sin beneficio-
sin fantasías
y con tantas maravillas
se ha instalado en el margen izquierdo
-entre costillas de barro-
y, si llora,
te deshaces
y sapos a la orilla de tu cama
prometiéndote ser príncipes:
si te los follas.
y llueve
y truenan almas
quebrándote
hasta que destapas las maravillas.
Arrópate y duerme




///


A la mañana
te incorporas a tu puesto de trabajo
se precisa auxiliar administrativo

sacas un revolver
e imaginas una matanza
uno tras otro (tus ojos gotean: semejas llorar)

vas aniquilando compañeros
éste / aquél / la otra guarra… <<¡el siguiente, si vous plaît!>>

apuntas el dedo contra tus labios fingiendo ser el cañón de un revolver, y soplas
enfriando tus delirios.
Te apestan las manos a pólvora. Las frotas contra el jersey. Perfecta manicura bajo tu falda.
Acudes al baño.
Un par de minutos
para cerrar tu herida con una raya ufsss
profundamente sintiendo tu alma contra el pellejo.

Te miras en el espejo,
pintas tus labios
y aguantas las ganas.

Tecleas lo que queda de ti
yo soy
je sui




JUAN GUILLERMO SÁNCHEZ (COLOMBIA)

Reside en Canadá. Ha publicado Sueños e historias de los jóvenes wayuu en Bogotá, 2007. El libro de poesía Río, 2010 y el libro de cuentos Diarios de nada, 2011. Actualmente cursa un doctorado en la Universidad de Western Ontario (London, Canadá).

///

Dejar que el agua llene el vaso
y se derrame
Morir sin haber sido
Espera



///

Algo me recrimina
el horizonte:

no es el río
es la montaña
la que nunca
es la misma



///

Trato de dibujar el mapa de mi mano
pero mi mano lo borra con la mano
Entonces quedo otra vez como al principio
inundado de tarde por la tarde



///

Si no parpadea la luciérnaga
es probable que haya demasiada luz





Mariachi



Esperar con los murciélagos la noche
la media noche partida con tacones
Sospechar en cada flor una trompeta
en cada rosa un violín desafinado
en cada acorde un aguijón oscuro
una mueca perfecta de ya no te quiero

Saber que el desamor no cobra
ni rasca
¡ni llora el guitarrón!

Soñar en cada copa un brindis
una boda entre piñatas de Jalisco...





ALEJANDRO CORTÉS GONZÁLEZ (Colombia)

Autor de Notas de inframundo (Novela, 2010), "Él pinta monstruos de mar" (Cuento, 2011), Pero la sangre sigue fría (Poesía, 2012). Ganador de Premios de Literatura de la Universidad Central en las categorías Novela (2009) y Cuento (2011). En 2013 ganó la Beca de Circulación Internacional del Ministerio de Cultura, para participar en el VII Festival de Poesía en París. Ha sido invitado por diferentes instituciones culturales a encuentros literarios en Colombia, México, Venezuela y Francia.





Título de propiedad


A la barca abandonada
un hilo de cuerda la amarra al mundo.
El agua que la mece y la duerme,
es el agua que la desmiembra.
Lo que queda de barca
no se decide a ser lago ni orilla;
solo un cuerpo enraizado de cabuya que,
mientras se rompe,
oscila
y espera,
oscila
y espera.

El abandono es propiedad de la deriva.





Sala de estar



Tanto desalojo contenido entre paredes blancas
el silencio tiene eco
y aturde
por las cabriolas del aire se advierten las alas
del ángel del Duino
¿A qué viene?
¿A quién busca?
En mi casa el vacío se desborda por las ventanas
y las moscas sólo entran a morir de hambre.





La noche bajo el agua



Media botella de aguardiente bajo la regadera
traslucen hervores de hígados insomnes
párpados eléctricos
intermitencias
desvelos de quien en sí mismo naufraga

Contra la etiqueta
contra la clepsidra desbocada
contra la piel ebria que abre su paréntesis de manecillas diluidas
alguien celebra la prolongación de las noches

Apaga la luz
se ducha de sombras
levanta el brazo y se da a beber acuarios y regaderas de moluscos empalados por relámpagos
alcoholes de baño
líquida tiniebla.
Que no se rompa el vidrio contra las baldosas
Que no se rompa la noche bajo el agua.





FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE PARÍS

Organizado por la Asociación de Poetas de París. Cuenta con el apoyo de UNESCO, Universidad de la Sorbona, Casa de América Latina en París, Instituto del Mundo Árabe, Casa de Europa y Oriente, Embajadas, Asociaciones de Escritores, Casa de la Poesía en París y diversos grupos de diferentes culturas del mundo. Durante los últimos siete años estas entidades que respaldan el festival, han compartido el pensamiento de su director, el poeta francés nacido en Argelia, Yvan Tetelbom: creer en el papel humanista del poeta para servir al vínculo cultural entre las personas.