martes, 22 de enero de 2013

LA RED DEL DIARIO INÉDITO DEL FILÓSOFO VIENÉS LUDWIG WITTGENSTEIN



( Un  sencillo acercamiento a manera de comentario) 






Enero 22 de 2013


Cuando recibí  la notica de la llegada del  DIARIO INÉDITO DEL FOLÓSOFO VIENÉS LUDWIG WITTGENSTEIN  a  aquella modesta librería clandestina del centro de la ciudad, camuflada en una fachada de relojería (¿o joyería?) sobre la carrera decima, me emocione tanto como cuando años atrás, me informaron que una edición de LA SAL DE LA LOCURA del mismo autor, estaba esperando  por mi. Sin esperar demasiado  corrí al  siguiente día  a reclamarlo.


Fue una mañana de sábado de un mes que no recuerdo, pero  con certeza puedo decir  que eran las diez en punto de la mañana, pues a esa hora se abrían las cortinas del establecimiento. Como una niña  a la entrada de una  juguetería, esperé ansiosa a que aquel libro, que había viajado  desde Buenos Aires, estuviera un mis manos.


Pronto el santo y seña hizo el milagro. Ahí estaba,  una delicada y  sencilla edición cuyo título me  invitaba a entrar  al mundo intimo  de  un filósofo de quien había escuchado, sin preocuparme  por descubrir las capas  de piel de su pensamiento. “Una delicada y frágil edición“, pensé nuevamente. Una delicada y frágil edición que corría peligro en mi poder, pues no sabía la pobre, a que riesgo se exponía al  entrar en mi mochila: Una cueva llena de elementos  con  puntas y texturas de diversos gramajes. Lo más probable era  que esta fina edición no resistiría al día a día, a ese sacar y meter cosas todo el tiempo, ese manoseo de la vida cotidiana.


Quizás por eso, no lo puse  en ese primer   momento  allí dentro,  aquella cueva de tejido  indígena.  Era mejor  llevarlo en las manos y  comenzar a escarbar entre sus páginas de una vez. Avancé  sin prisa entonces por la carrera séptima  rumbo a mi clase de teatro en la Universidad Central y aprovechando  que la ciudad parecía dormida aún, abrí el libro.


Primera sorpresa: no había dedicatoria, asunto que me dejó una gran tristeza, sentimiento que se fue desvaneciendo a medida que comencé la lectura. Fotografía del filósofo en mención. Prólogo. Capitulo uno. Una serie de breves frases ordenadas numéricamente.


Leer mientras vas caminando  tiene cierto placer.  Ese riesgo de estar con la mirada fija en un papel, descuidando la atención en la dirección de  tus pasos, esquivando los huecos y los desniveles del suelo, presentir la llegada a un semáforo e imaginar en qué color esta. ¿Rojo o verde? Intuir los murmullos de la gente criticando: “que falta de responsabilidad  la de este transeúnte, ¿es qué acaso no piensa que con esa actitud  puede tener o ocasionar un accidente?  

A paso  lento, pero firme (como me gusta andar la vida) me iba  acercando a mi destino: la calle veintiuna, al tiempo de ir recorriendo las calles  de aquel  libro, deteniéndome con asombro en algunas líneas como cuando aparecía un semáforo:


1.22  & ese silencio… (                         )  Es el lenguaje que reclama su propia poesía.
2.014 Nadie, por experto que sea en la semiótica, podrá hablar de la humedad que causa a nuestra alma la palabra agua.


2.02 De lo que el hombre se enamora es de la sombra de las palabras. De su sombra al erguirse en la memoria.


20.6 Cada lengua posee su ligera forma de erotismo, su forma de caer sobre un cuerpo.


En esta parte  del libro, fue donde comencé a disminuir el ritmo lento de la caminata  a  uno   l  e  n  t  í  s  i  m  o, para disfrutar aún más (como se debe disfrutar de todo lo que nos gusta)  ese saborear cada palabra, como se saborea un buen beso, una  buena cena, un vino, un paisaje.

Ya no quería entrar a clase, sólo quería seguir caminando por la carrera séptima, caminar hasta donde las páginas del libro se  acabaran. Ahí estaba yo, bajo la sombra de las  páginas del DIARIO INÉDITO DEL FOLÓSOFO  VIENÉS  LUDWIG WITTGENSTEIN, quien  había llegado como un bello regalo esa mañana.  Ahí estaba, abstraída de la realidad, flotando del asombro ante aquella obra. 

Nunca un recorrido de la calle diez hasta la calle diecinueve había  tenido ese color, ese aire. Aquella compañía no esperada, acompañando milímetro a milímetro mis pasos, esas palabras alimentando mi emoción, cada intervalo de mi respiración, fue un inolvidable viaje. Como lo logran esas lecturas que dejan esa  sensación de triunfo,  admiración y hasta envidia.

La elegancia digna de las cosas simples, esa estructura casi perfecta por lo digerible y estremecedora, esa pasión derramada  como lágrimas sobre las páginas como alguna vez lo sugirió Silva, es la pasión  a mi manera de ver, como están escritas estás páginas:


2.12 No escribas para que te lean; escribe para que no te olviden.

2.15 La manera de escribir es una especie de máscara tras la cual el corazón hace las muecas que quiere.

2.1511 Escribe todo lo que quieras &  verás que de todos modos serás, siempre un extranjero, un extraño.

2.2 La lectura debe ser autista. Milimétricamente lenta. Que la baba moje el  corazón.


Cada vez más  me acercaba  al  punto de encuentro de la  clase de teatro, entonces comencé a desear con todas mis fuerzas que el maestro tuviera un retraso prudente, de media por lo menos, para que antes de entrar pudiera terminar la lectura o que la llave del salón se perdiera  por equivocación en algún bolsillo. Esa fue la primera vez que sentí  cuanto se puede  prolongar la magia de  los minutos,  si así lo deseas. Mientras tanto seguía avanzando por aquellas calles:


3.01 Todo lo que amamos, si no se puede decir, se habrá perdido para siempre.


3.0321 Como todos los grandes enamorados, me gusta la delicia de la perdida de mí mismo, en la que  el gozo de la entrega se sufre por un instante & su muerte se recuerda por toda una eternidad.


Al final,  las súplicas  al dios del tiempo tuvieron efecto. El maestro no llegó tan puntual como las clases anteriores además, del retraso de varios de mis compañeros aumento la posibilidad de demorar  cada vez  más la hora de inicio. Con todo esto pude terminar en calma el DIARIO INÉDITO DEL FOLÓSOFO VIENÉS LUDWIG WITTGENSTEIN del poeta colombiano Fredy Yezzed López.

Al salir de clase tuve la sensación de querer devolverme  por la misma ruta, caminando, leyendo este  libro, al mismo ritmo, para dejarme atrapar de nuevo en  esa red invisible que el autor  había tejido para mí, una red hecha  de  cada letra armando una palabra,  cada palabra construyendo una frase, cada frase dibujando una  página, cada página  moldeando el cuerpo del  libro.

Meses después hice el mismo ejercicio pero esta vez por la carrera séptima por el norte, desde la calle noventa y tres hasta la calle setenta, una tarde del mes de enero del año nuevo  entre las cinco y seis de la tarde cuando la ciudad es un monstruo  que parece robarte el aire y la tranquilidad.

Sin embargo, la lectura del DIARIO INÉDITO DEL FOLÓSOFO VIENÉS LUDWIG WITTGENSTEIN mientras caminaba, tuvo el mismo efecto de aquella primera vez  en  mí.  Ese calmar un poco este estado esquizofrénico que no logra callar  esas voces que la persiguen.

Una obra cuando es sincera  puede sorprenderte, emocionarte cada vez que la visitas, dejarte sin aliento, esa es mi sensación frente a este libro:


4.011 El alma es carne, porque también se puede pudrir.


Hay libros que es recomendable leer mientras caminas por la ciudad, espantando la presencia de sus demonios (los de ella y los tuyos). Hay libros que son conjuros que rompen los hechizos que te cargas, sin querer, cuando habitas una ciudad como esta, con tantos miedos cotidianos.

Diana Carolina adaza Astudillo.
Bogotá -  Colombia.
  

jueves, 3 de enero de 2013

SEGUNDA DOSIS DE TRADICIÓN BIZARRA





"Quiero decirles un día que lo logramos con trabajo nada más… Quiero decirles un día que lo logramos sin conocer a nadie y sin vender nuestros principios… " 



Mario Lozano
Director Cuatroespantos 








***


Uno  de  los sabores más dulces que  dejan  las vacaciones (o por lo menos a mi)  es  poder escuchar tranquilamente los discos olvidados que tengo  en el mueble de la música.
“La tradición Bizarra y otras narraciones modernas”  del grupo Cuatroespantos,   llego  a mi casa hace ya dos  años. En mi afán por su promoción alcance a tener 15 ejemplares en mi poder, dentro de esos sabía que estaba el mío. Pero cierto día,  lo busque en el stand  para escucharlo y no lo encontré. Los había regalado  o vendido todos. ¿Y ahora, pensé?


Casualmente (afortunadamente)  tenía  por esos días una cita con mi amigo Mario Lozano, director de la banda y le pedí  una copia (esta  vez  tuve la precaución de traerlo firmado)  algo que me hizo pensar: “Este si  es el mío”, los demás  siempre pertenecieron   a  otros.
Hoy, en el tercer día del año nuevo a vísperas de regresar a  la rutina laboral, lo  puedo   escuchar tranquilamente, como me gusta…. repetirlo  mil veces  sin molestar a nadie y sin que nadie me moleste, para apreciar  cada uno de sus detalles,  sus sonidos, sus códigos secretos. 







Aunque debo aceptar  y Mario Lozano lo sabe,  que  su primer disco “La matraca”,  es  sin duda mi favorito hasta ahora,   pues  indiscutiblemente  alcanzó  a tocar un poco más mis fibras. Pero no por ello, dejo de apreciar  la calidad  de la propuesta de Bizarra, su  exploración, su recursividad, sus composiciones, ese sabor  a esta tierra colombiana (ingrediente que rescato y me encanta de  esta banda desde el comienzo) y lo que me lleva a invitarlos a conocer esta propuesta musical., esta obra de arte sonora.


“La tradición bizarra” no fue un amor a primera vista (por lo menos para mi), o a primer oído,  más bien fue uno  de esos amores que al comienzo no te gustan tanto, no te convencen,  pero  que a medida que lo vas conociendo y le vas  quitando sigilosamente las  diversas capas de su piel,  te seduce, te conquista, te invita a descubrirlo una y otra vez y cada vez  que lo haces  te sorprende.  



Para esta edición  de nuestras libretas libro, repetimos  con  Cuatroespantos  con la  recopilación de experiencias y pensamientos de Mario Lozano  puestas en sencillas pero honestas y certeras frases,  que hacen parte  de su vida en la música y en  esta   etapa  de la banda con   la “La tradición Bizarra y otras narraciones modernas”.  









Quien además para esta edición nos obsequio un par de discos para que,  quien se  lleve  una libreta libro de Cuatroespantos se lleve  también  un  disco  de La tradición Bizarra y otras narraciones modernas  y por el mismo precio. 


Algo así como un bonus track, un super bonus track.



A conocer  La tradición Bizarra y otras narraciones modernas, a conocer el sonido de Cuatroespantos en las libretas libro,  o en sus conciertos,  o por medio de la banda, o por medio de nosotros, o por facebook, o por youtube, la idea es escucharnos, apoyarnos, difundir los trabajos independientes.




Llora la llorona/ del disco Tradición Bizarra/ Track 10 / Animación: Mario Lozano



"Afortunadamente estudié jazz en la universidad… porque ahora para vivir me toca improvisar".

Mario Lozano
Director Cuatroespantos 

















martes, 1 de enero de 2013

OVULUM DE FUEGO / ANTOLOGÍA DE POESÍA FEMENINA











Cuatro  mujeres, cuatro nuevas   voces, cuatro estados alterados por  la poesía reunidas en las páginas de nuestras libretas libro en: OVULUM DE FUEGO /  Antología de poesía femenina.  

Aquí,  una breve muestra de su poesía, de sus viajes. Un abre bocas del trabajo y  talento de estas cuatro artistas colombianas  para que queden tentados a buscar más sobre ellas en las libretas libro y en todas las esquinas del mundo. 



***





Jenny Bernal. Bogotá, 1987. Gestora cultural y cofundadora del Festival de nueva narrativa y poesía "Ojo en la Tinta". Actualmente colabora para la revista Contestarte de la Universidad Nacional de Colombia. En el año 2011 público en Raíces del viento: cinco poetas jóvenes colombianos de la editorial Cuadernos Negros. Miembro del colectivo literario La Raíz Invertida.




TIC TAC

Le pregunto al tiempo
si puede detenerse
mientras finjo que vivo
para que su tic tac
no acelere mi caída.






QUIEN CONDENÓ AL OLVIDO

I

Se dice de quien condenó al olvido
que posiblemente era mujer.
se dice, de aquel olvido
que era la sombra de un hombre.

Se dice
que él derritió sus alas
en un amanecer
y arrojó a la memoria
al pozo donde caían sus lágrimas.

Se dice, que la noche labró una muralla
de letras,
Obligando al olvido a una eternidad
de atrapar grafías que se desvanecieran en sus dedos.



II


Se dice
que una mujer condenó al olvido
a ser un buen libro
 jamás leído.






LA OTRA RESURECCIÓN

Surge su voz
de un lugar desierto
retumbando
en un espacio sin memoria,
escupiendo míseros soplos 
a unos ojos
que han decidido cerrarse.






***





Tania Ganitsky.  Bogotá (1986). Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana y Magister en Filosofía de la Universidad de los Andes. Ha trabajado como librera, bibliotecaria, traductora y tutora. Ha participado en algunos encuentros de poesía en la ciudad de Bogotá. Trabaja y tiene una beca en la Universidad de los Andes, donde actualmente hace la Maestría de Literatura.





Haiku
El caos baila,
el animal respira;
no se detienen.




También yo
tengo que ser salvada.
y sé que el fuego
sólo perdona la destrucción.
Cada una de mis oraciones
guarda el deseo salvaje
de la nada.
Cada una de mis oraciones
me fisura.






Asistimos a la majestuosidad del fracaso,
adoptamos la postura del asesino.
Nos lavamos las manos una y otra vez;
camino al paredón
balbuceamos algún verso lejano






El silencio de las cosas
reales,
la magnitud de su secreto,
exige que destrocemos
las palabras,
que aceptemos la
verdadera ausencia de
respuesta
y arrojemos la expectativa
al fuego.
Ése es el único ardor que
me deslumbra.









***






Yenny León. Medellín, 1987. Filóloga Hispanista de la Universidad de Antioquia. Obtuvo el I Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín (convocado por la revista Prometeo y el Festival Internacional de Poesía de Medellín) con su poemario “Tríptico” y el I Premio Nacional de Poesía Joven Andrés Barbosa Vivas con su poema “Mujer de agua”. Varios de sus escritos han sido publicados en revistas tales como Prometeo, Contestarte y La Otra, así como en la antología poética “El crepúsculo de la palabra”.







LA COLA DEL ESCORPIÓN




Mis pies son el marco del árbol,
Gotea infinita la aurora

Sobrevuelo el camino del agua
en una ola vacía.

Siento celos de las piedras,
envidio su inmortalidad.

La cola del escorpión atraviesa la comisura
de mis labios.

Soy mi más amado huésped,
La más tierna quietud.

Mi tronco burbujea sobre el cubo,
abro el pergamino ciego,
leo la noche sobre mi espalda.







PLAYÓN DE SAL




Tengo un cansancio
de hueso
acumulado.

Ya no se me desangran los ojos
en un llanto bajo y salino;
con palabras como picos
me han horadado las órbitas.

Busco derrotar
el origen de mis manos,
partir desde la primera herida de mi cuerpo
y entrar en la lluvia
para abrirme
como ruega el día.







NO ME CULPES




No soy persona recta
ni curva.
Como el tiempo enmarañado
soy nudo de mundos.

No me pidas rigidez
pues surto en telaraña
vinos mezclados
que sangran tu pecho.


No me enseñes el declive
de tu espalda
para rasgarla en soledad.
Puedo hacer sonar tu alma
cual laúd,
alzarte de brazos
desde el naranjo,
ser tu animalesco salvador,
tu laurel verdugo.






No me culpes
por perderme en la orilla
ni por intentar
surcar la noche
sin alas.



 ***





Bibiana Bernal. Calarcá, Quindío, Colombia. 1985. Poeta, editora y minicuentista. Directora de la Fundación Pundarika, Cuadernos Negros Editorial, la Revista Minificciones y el Centro de Investigación y Difusión del Minicuento, Lauro Zavala, especializados en minificción. Ganadora del Concurso de Poesía Comfenalco, en la categoría juvenil (2003). Socia fundadora y miembro de la Junta Directiva de la Red de Editoriales Independientes Colombianas (REIC). Ha publicado las antologías Mujeres minicuentistas, 8 Cuentistas Quindianos, 5 Ensayistas Quindianos, Minificción Quindiana, Ellas cuentan menos y el libro de poesía, Silencios de Hadaverde.






Despertar en el sueño
de una manzana
sin morder su carne dulce.
Escuchar
el canto de los gusanos.





No esperes
que la muerte te olvide.
Vendrá por ti
cuando no te queden hojas
y seas espacio para habitar.












Cadáveres como espejos
amplían espacios.
Fragmentos de vidrio
llamando la atención
de los vivos.
Cuánta soledad
en ojos caminantes
que miran sin mirarme.








Encuentro caminos
por recorrer en mis dedos.
Todo despejado.
Sin embargo mis uñas
no alcanzan a cruzar el puente.



Cuánta basura habita
en besos de los amantes.
Sus cuerpos,
sombras marchitas.
Flores cerrando puertas de otros días.














sábado, 29 de diciembre de 2012

LÁPICES CON PUNTA DE FLECHA Y VERBOS AFILADOS ( ANTOLOGÍA DE POESÍA LUIS ALEJANDRO GALVIS)






Para esta edición  2012 de nuestras libretas libros quisimos recordar parte de la obra de nuestro amigo Luis Alejandro Glavis.  A manera de homenaje los invitamos a leer a Alejandro en LÁPICES CON PUNTA DE FLECHA Y VERBOS AFILADOS que reúne algunos de sus textos de VIENTO PERDIDO, TERRITORIOS DEL SUR Y TELEGRAFÍAS ( INÉDITOS).

Para él nuestro  abrazo de lluvia eterna.




LUIS ALEJANDRO GALVIS

Suaita (Santander- Colombia) 1978 – 2004.

Estudió Administración Cultural en la Universidad Católica de Chile.  Su trabajo ha sido difundido en revistas de Colombia, Argentina y Chile. Fue invitado a leer sus textos en el Cabaret Voltaire” Buenos Aires – Argentina y en el VII ESPERGESIA Encuentro Latinoamericano de Jóvenes Poetas, Bogotá-Colombia. Participó como  corresponsal en Chile de la Revista Taller de la Hoja. Publicó el poemario “Territorios del sur” (Bogotá – Colombia, 2003) en FUNCRETA EDICIONES y “El Viento Perdido” publicado en Chile en 2004 con ediciones del Jinete.














DE:  EL VIENTO PERDIDO



VIEJOS AMIGOS

Mi cabecera  es  la cola  de un viejo diablo
Desnudo  y sin deudos
Llegó  a mi noche el miércoles  ventidos
Alguien le dijo de mis predicciones
Y ha venido a ver si yo puedo
Conjurar sus desgracias
Desgracias que nos unen
Pues fui yo quien amo su rosa predilecta
Y me  preocupa que haya reconocido el olor
De un sueño húmedo que tuve la otra noche
Fantasías de jardinero
Y las ganas de una mariposa
por sentir hasta la  nausea
Todo en mutuo silencio
De este modo el infeliz anda distraído y ausente
Preocupado por el tiempo que pasa
Y el no poder hallar en la tierra
 como en el  infierno
A su penitente más seguro.







DECADA 

En  el  cruce de caminos 
La hierba guía la montaña 
La flor persigue el viento. 







CARTA  ARGENTINA

Agobiados como estamos
Quebrando los últimos huesos
Con el sexo por  inventar
Vamos caminando  desierto en su invierno
Hacia el primer valle cruzando la cordillera
Donde los ojos de la gitana perdieron el  rumbo
Aunque sólo daba pasos cortos
Estrella caída  que no hará parte de la cúpula
Viviendo esta noche hasta el último grito
Desilusionando cóndores
Vergüenza  en fuga
Amante
Buscando refugio
en la casa de los Ramírez Prada
En este año del cuerpo
Sólo queda celebrar
Servirnos de nuestra perpetuidad
Para alimentar  las bocas.






LOS DADOS 

Si  puta 
Si maestra
Si palabra 
Si monja 
Si  compañera 
Si  vecina 
Aun nos quedan  alternativas 
Para un encuentro más. 













DE: TERRITORIOS DEL SUR 





CATEDRAL

De un salto
La gata evita el engaño
Embruja al hombre.







CANDELABRO 

Confieso 
Señor de grafito 
Altar de hojas apiladas 
Repitiendo, agotando la espalda, 
Escudo que simboliza el ataque 
Mendiga la centava 
Caridad de prostitutas esperando 
Ser condenadas por tanta figura 
Sin desarrollar 
Defiendo mi derecho 
A este cuarto de incendios y gritos…
Yo te confieso
Mi amor por esta menor 
Espejo empañándose 
Cada vez que me aseguro 
De la imagen 
Declaro este silabario.
Ah! No lo entendió…! 
Entonces no habrá modo 
De negarlo. 












DE: TELEGRAFÍAS ( INÉDITOS) 




A Nancy Prada 
y Rodolfo Ramírez. 


Nos quedan las  historias 
Que puedan sobrevivir 
A fragilidades jóvenes 
Como la espuma de estas cervezas 
Presumo más caos en esa primera cita 
Y de producirse la disolución posterior 
Al primer abrazo 
Eso es asunto de dioses o de enemigos 
Nuestras guerras no dejaron tantos muertos 
Eso es verdad 
Pero no hubo cicatrices más largas 
Que las causadas por  flechas lanzadas 
En ese tiempo. 









En el arte del juego como en el beso
Todo se presume permitido 
Cuerpos conocidos y angustiados
Por seguir los movimientos de lo acordado 
Olores y falsos mensajes 
Marcando la derrota.    










Tengo tantas deudas 
Y ya el fiador de la calle quince murió 
Me perdonaste los quinientos que pensé no pagarte 
Hasta el último día de tu ira 
Estoy en deuda con  todas las mujeres de Chile 
A quienes  no les acaricie sus lindos culos 
Pero es que había que hablarles 
En la lengua de las aves y el tiburón 
Me llego la cuenta de los niños 
A quienes prometí lápices con punta de flecha 
Y verbos afilados 
Es cinco del mes 
Y no quiero abrirle la puerta a nadie 
Todos son una sola y agobiante casera. 






Estas son cosas de mi casa 
Que se visten de un nuevo olor 
Quizás yo las vuelva aburridas 
Las vuelva cambiables 
Ignorarles 
Pero antes que nada se volverán 
Muebles inmortales 
Eso es por el aire envolviendo su madera 
Y la capa de saliva seca
Y el uso recurrente de objetos 
que no termino de pagar nunca  
somos los que no deben preocuparse por el tiempo 
más bien por no dejar de lamer las paredes 
 de este departamento. 









LINKS  MATERIAL CON LA OBRA DE ALEJANDRO.

http://literamus.blogspot.com/2009/07/paula-andrea-altafulla-dorado-proximo.html
http://www.zapatosrojos.com.ar/Biblioteca/luis%20alejandro%20galvis.htm










martes, 20 de noviembre de 2012






De todo nuestro soleado mundo
sólo deseo una silla en el jardín
donde un gato toma el sol...

En ella me sentaría
con una carta en el regazo,
una sola carta, breve carta
Así es mi sueño....

Edith Sodergran.





ESPITOLARIO DESDE LA PECERA

Soy un pez
Habitando la pecera de la imaginación
Con el tiempo aprendí a curar mis heridas
Con la sal de la cotidianidad
No conozco el mar
Las corrientes más cercanas que combato
Son los golpes de las palabras
Cuando se agitan entre las  páginas
Las que leo
Las que escribo
Y pinto con mis colores.

Estas cortas  aletas
Han sido suficientes  para alcanzar
Eso que llaman
felicidad
y lo que no han podido  abrazar
lo han hecho mis  grandes ojos
que sin verlo todo
lo han disfrutado todo
la vida
estrecha
o ancha
me ha permitido sorprenderme
Sacudirme
Perder y recuperar el aire.

Soy un pez
Habitando la pecera de la imaginación
Al que hoy le ha dado por escribirle cartas  
A los peces que libres descansan en la eternidad
Ese mar que tanto sueño visitar 
No necesitar  más este pequeño cuerpo
Para viajar
No hacerme más preguntas
Dejar que el recuerdo de quienes amé
Y me amaron   
Floten sobre  las horas que ya no visitaré.

Quizás algún día
Algún extraño
Crea verme navegar  por las páginas de un libro
Y entonces quiera dirigirme una carta.











Debora:
La sinceridad de un encuentro
No  surge cuando se busca,
si no cuando le  corresponde.

Podemos pasar una y otra vez
por la misma esquina,
sin prestarle atención al ciego que pide monedas
y que es dueño del  secreto que nos cambiará la vida.

Recorriste los andenes de mis calles favoritas
Asistiendo  el caos de mis pensamientos
Esas guerras entre el si y el no
Entre el debo y quiero
Entre el sigue y el detente
Y yo dispersa
en la  algarabía  de otros rostros
nunca te vi.

No fueron una,
ni dos, ni tres,
sino mil veces,
las que te atravesaste entre las páginas de los libros que viaje.
Pero siempre muda
invisible,
ausente,
pasaste frente a  la sed de mi conocimiento.

Alguna  vez,
te atreviste a llamarme entre la multitud
reclamandome un abrazo,
pero las bocinas de los autos no me permitieron escucharte.
Sin embargo creí verte,
Soñé verte …

Tampoco ese fue el tiempo

No nos correspondía aún ese abrazo.

Tuve que caminar treinta años
 para por fin encontrarte
deslizarme por los mares de tus trazos
gruesos y brillantes.
Entonces reconocí mis gritos, mis renuncias y mis miedos
en los rasgos negros y pesados de tus personajes.
Mi pasión  colombiana   
Asustada por las balas,
por tanta mezcla de rojos.

Me reconocí en el  latido de un corazón afligidopor el movimiento
de una bandera tricolor cargada por esqueletos.
Encontré  algo de mi soledad en tu soledad
y en esa manera inocente de combatirla
con colores y formas
dibujando  una pista de aterrizaje para los sueños.


Desde entonces
Ando  desprevenida
No espero nada
Para que todo pase. 









Fátima

Valiente Fátima
Fátima de estrellas y de duelos
Mientras tú crecías danzándole  a  Alá
Yo trataba de ordenar una serie de milagros
y costumbres
y  oraciones
Y estigmas
Material del  Jesús en el que me correspondía creer
sin embargo eso no fue impedimento
para descubrir
y descubrirnos
en otros dioses
peregrinar  otras creencias.

Una  corriente de fantasía
inevitablemente  unió un día nuestros vuelos
De tu rostro sólo recuerdo tus ojos
Quienes me revelaron los misterios de tu pueblo
El deseo  de las mujeres de tu casa
Por atravesar  muros y escalar montañas.

Tuve miedo de visitar esos patios de los que me hablaste
Pues mi infancia no tuvo budud  que controlará mis juegos
Ni Amed que custodiara mis puertas
Envidie las historias de una tía
Dueña  de  palabras mágicas
Las visitas escasas  al cine
La fuerza de una madre que se resistía a convertirse en estatua
Esas ventanas prodigiosas que se abrían
Cada vez que te reunías con los  tuyos
 a escuchar las mil y una noches.

A mi me tocó  ser lector y publico a la vez
Dibujar sobre la imaginación para la imaginación
Preguntar y esperar respuestas
Fátima de alas
Fátima de lunas
Aferradas a nuestros sueños
Seguimos viajando
Desde puntos lejanos
construyendo una cometa con nuestros recuerdos
Para colgarnos de su cola
Y  huir de los muros que a veces se levantan
En nuestro pensamiento.

Fátima de luchas
Algunas veces me cansó
Quiero detenerme
¿Te pasa lo mismo verdad?
Algunas veces no queremos amar
Sino que nos amen
No queremos volar
Sino  quedarnos tendidos en un prado fresco
Respirando lento
Esperando que la noche
Tienda sus sorpesas sobre nuestro lecho.





Edith:

Para algunos,
quizás tan sólo fuiste la huella de una huérfana borracha
pidiendo cunchos de atención en las calles de París.
Desequilibrio confundiéndose en el humo de cafetines baratos.
Una silueta lánguida
que parecía romperse con cada portazo de la vida.

Alma en pena sacudida por el llanto de la muerte de un hijo
y la despedida de un amor tras otro.
Nido de tristezas desasiéndose  bajo la lluvia
Para algunos,
quizás FUISTE,
pero para otros: ERES.

Eres esa voz que engendra la belleza genuina de la nostalgia.
La fuerza de un corazón de mujer
 que encontró en el canto la resurrección.
Un día  eterno de juerga
que halló descanso en los aplausos del Olympia.

Esa amiga excesiva que deseamos cargar en el hombro
Ese nombre que nos recuerda
que no hay mejor tumba
que la que nos encuentra despiertos y ocupados
persiguiendo el arte que elegimos
y que un bello epitafio tallado en una lapida 
visitada  por  turistas
no significada nada
si nuestra obra nunca alcanzó a decir nada
si nuestra vida no alcanzó a abrazar  nada.


Diana Carolina Daza Astudillo.